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Por qué he dejado de escribir

Si las 3-4 seguidoras que puedo tener se preguntan por qué he dejado de escribir, aquí tienen el motivo: jugar a tener toda la ropa del mundo es aburrido. De verdad. Por el mismo motivo dejé de jugar a los Sims en su día. Como sabía el comando para darles cantidades infinitas de dinero, el juego se reducía a crear unos Sims guapos, construirles una casa chula y amueblarla con todo el lujo posible. Cada nueva extensión del juego me duraba como una semana.

los-sims-2-bon-voyage

Y mis juegos con Polyvore me llevaron a lo mismo: un empacho. Cómo entiendo ahora a Paris Hilton. ¿Qué gracia tiene tener una chaqueta Chanel si puedes conseguir 100? Y los bolsos de Hermes tampoco tendrían la misma gracia si me pudiera comprar uno todas las tardes. La gracia se la dan las dificultades para conseguirlos. Así que menos mal que no soy millonaria.

lomana campestre

Entonces, ¿a qué voy a jugar ahora? Después de reflexionar profundamente sobre mi relación con la moda he decidido lo siguiente: dejo de consumirla. Definitivamente. Prohibida la entrada en Zara (tampoco entraba tanto), Mango y Massimo Dutti (mi tienda favorita, soy una sosa). Porque con el dinero que me he dejado en estas tiendas en los últimos 3-4 años podría haber conseguido una bonita colección de ropa de diseño por valor total de unos 15.000€ o incluso más. Mi armario cerraría mejor, mi zapatero no daría miedo y a mi no me entrarían ganas de donarlo todo a la parroquia de vez en cuando.  Tendría unas 15 – 20 prendas, pero ¿de verdad necesito más?

uniform project

En mi vida anterior (no en la que me dejaba la pasta en Massimo Dutti, dos  vidas antes) mis ingresos mensuales variaban entre 300 y 400€ y aún así era capaz de vestir bien y con más imaginación que ahora. Tenía un par de zapatos, uno de sandalias y uno de botas y estaba tan feliz. No necesitaba ni zapatero. Mi ropa cabía en un armario de 2 puertas, y eso que lo compartía con mi madre. Y nadie habría dicho que no vestía bien.

Lo dicho, a partir de ahora dejo de consumir moda. Me da igual que en Topshop hay una copia casi perfecta de Balmain o que en Zara han conseguido reproducir la chaqueta de Stella McCartney. No necesito saber cuales son las últimas tendencias. Me ponen nerviosa, me dan ataques de ansiedad, me hacen pensar que debo salir corriendo para el centro comercial más cercano. A partir de ahora empiezo a coleccionar ropa. No quiero tendencias y lo último, quiero valores eternos que envejecen bien. Quiero algo que le pueda dejar en herencia a mi hija / nieta / sobrina (de momento sólo tengo sobrinas). Quiero que dentro de 20 años lo que he ido comprando se transforme en vintage, no en trapos viejos que se deshacen en la mano. Quiero que el dinero gastado en ropa sea una inversión (o sea, que siga teniendo valor y a lo mejor incluso aumente), no un despilfarro.

Chanel medias rojas

Fácil, dirían algunos. Con dinero no es difícil conseguirlo. Pero no creo que el dinero sea el principal problema. Como os decía, en los últimos años me he gastado lo que valen varias chaquetas Chanel (unas 6 creo) en chorradas de las que ni me acuerdo ya. Por eso me resulta triste leer en foros, blogs y comentarios cuando las chicas dicen que nunca podrán permitirse una prenda de diseño. Nuestro querido Inditex facturó en 2008 10.407M€. Mejor dicho, nosotras, entre todas, nos gastamos10.407M€ en las tiendas de Inditex en 2008. Eso son más de  4 millones de chaquetas Chanel.  Así que no me digáis que no podemos.

Lo difícil es lo otro:

  • Ser coherente y cumplir con lo prometido. Y no es fácil cuando te tragas 20 blogs de moda al día.
  • No comprar lo que no me voy a poner nunca o muy poco, por muy bonito que sea.
  • Encontrar marcas en las que vale la pena invertir. Por ejemplo, ya se que un Chanel o un Hermès son para siempre. Pero me encantaría encontrar otras marcas donde el saber hacer, la calidad, el trabajo artesanal son igual de importantes. Y si son poco conocidas, mejor. La exclusividad no es sólo cuestión de precio. Espero que las (pocas) que visitáis este blog me podréis ayudar en identificarlas.
  • Decidir las piezas en las que invertir. Por ejemplo, las malditas sandalias de tachuelas de Balmain son un capricho de temporada o seguirán teniendo valor en 10 años (algo me dice que son un capricho, pero ¿qué se yo?). Aquí también espero poder contar con vuestras opiniones.

Es posible que la lista de reglas vaya aumentando con el tiempo, pero de momento estas son mis reglas para los próximos meses.