Tres looks casual para comprobar la versatilidad de mis vaqueros

Encontrar los vaqueros perfectos me ha dejado agotada. Fue el post que más tiempo me llevó escribir, entre investigación, documentación y caprichos del WordPress. Ayer en cambio, de pura casualidad, encontré otros vaqueros de PRPS que me gustan aún más:

Lo que más me gusta es el color. Luego, que son rectos. El problema es que son un poco demasiado desgastados para servir en cualquier situación. Como podéis ver, estoy intentando hacer una elección sabia, a pesar de que los vaqueros desgastados me encantan. Pero volviendo a Tim Gunn, en su opinión, el error más común que hacen las mujeres es vestir de una manera poco adecuada para su edad. Este, y comprar tallas demasiado pequeñas o demasiado grandes. Así que me quedo con mis vaqueros de antes.

Para ver si son tan versátiles como me imagino, he vuelto a jugar con Polyvore, a ver que sale. De momento sin límites de presupuesto para las demás piezas, con la esperanza que en estos juegos pueda conseguir las próximas piezas de mi vestuario optimizado.

La primera propuesta:

Se trata de una propuesta smart casual adecuada para ir a la oficina, siempre y cuando en tu oficina no estén prohibidos los vaqueros. La chaqueta es de Dries van Noten, el bolso de Louis Vuitton, los botines de Giuseppe Zanottiicon. Este bolso está en mi lista desde hace tiempo, pero en versión monogram. Creo que es lo mejor para ir a la oficina: cabe el portátil, la agenda, el móvil y 5 kilos más de cosas que solemos llevar en los bolsos. La única duda que tengo es el ancho de las asas. Creo que al ser tan finas se podrían clavar y resultar incómodas. En cuanto a los botines, me encantan, me parecen muy italianos. El único problema es el alto del tacón: 12 cm. De la chaqueta qué queréis que os diga, me encanta este diseñador. Y me parece una prenda muy cómoda, fácil de llevar y versátil.

Aquí va la segunda propuesta, algo más casual:

El jersey (¿o es una rebeca?) me encanta, encanta, encanta. Es de Comme des Garçonsicon y ¿os he dicho ya que me encanta? El bolso es de Prada. Y las botas de Gucciicon. Me gustan mucho porque se parecen a las botas de montar, pero no lo son. La piel es metalizada y los laterales son elásticos. Tienen un diseño clásico, con lo cual van con todo, pero con un toque diferente.

Finalmente, la opción más smart:

El top es de Dioricon. Tiene una línea muy sencilla y elegante, en plan Audrey Hepburn (el icono de estilo de todas las famosas, o eso dicen). Los botines son de Giuzeppe Zanotti de nuevo. El bolso, de Donna Karan. Y la boina de H&M.

De momento no me he preocupado mucho por elegir bien los “compañeros” de mis vaqueros, ya llegará el momento de buscar la chaqueta perfecta, la camisa perfecta, el jersey perfecto…

Look casual: en busca de los vaqueros perfectos.

Segundo intento. El primero falló por un error del WordPress que hizo desaparecer más de una hora de trabajo e hizo que se publicara un borrador incompleto.

Bueno, aquí estoy yo, con mi proyecto en marcha. Como os decía hace unos días, según Tim Gunn, las piezas de verdad imprescindibles en nuestro armario son 3: una camisa blanca, una chaqueta (blazer) y un pantalón vaquero. Por eso hoy me voy a dedicar a buscar los vaqueros perfectos.

Recordando todos los vaqueros que he tenido en mi vida, tengo que decir que los bootcut siempre fueron los que mejor me quedaban, de talle medio (como se llevaban antes de la locura del talle bajo). Otros que no me quedaban mal eran los vaqueros rectos, pero estos son un clásico, es difícil que no te queden bien. Los llamados skinny… bueno, tengo un par de ellos, negros. No están mal del todo, pero no se yo… Me los pongo sólo si luego me tapo las caderas con un jersey largo y creo que eso le quita versatilidad a una prenda que será el 10% de mi fondo de armario. Así que nada de skinny. Por cierto, hablando de tipos de vaqueros, resulta que los bootcut y los flare son básicamente lo mismo.

En mis investigaciones, he descubierto que el no va más en cuanto a vaqueros es el llamado japanese denim. Resulta que el denim hecho en Japón tiene una calidad especial, ya que se hace con telares antiguos, de los años ‘60, similares a los que se usaban originalmente por Levi’s. Los telares actuales son más eficientes en cuanto al uso del material, pero el denim fabricado según las técnicas antiguas es más resistente. Y entre las marcas japonesas la más conocida es Evisu. Es una marca creada en los ‘90, por un diseñador japonés. Como tenía sólo un telar, no fabricaba más de 12 pares al mes, con lo cual Barney’s, la única tienda americana que los vendía, tenía una lista de espera kilométrica. Como cosa especial, el dibujo de los bolsillos traseros es una gaviota y originalmente se pintaba a mano, no se cosía. Aquí tenéis una muestra: Ahora la empresa tiene jefes y diseñadores americanos que intentan relanzar la marca para distanciarse de la competencia, muy intensa, en el segmento de vaqueros de lujo. Mejor dicho, de los vaqueros caros, que lujo es otra cosa. Pero por desgracia la línea para chica de esta marca, así como de otras marcas japonesas que he visto no son gran cosa. Más bien al revés.

Una de las marcas míticas, que parece ser que define lo que es el lujo en cuanto al denim, es Paper Denim & Cloth. Una marca fantasma debo decir, ya que me ha sido imposible encontrar fotos de las colecciones o tiendas que vendan sus productos. La web de la empresa es también un poco… vamos a llamarla extraña. Pero en los comentarios de los blogs la gente no paraba de decir lo bien que quedan y lo cómodos que son sus vaqueros. He encontrado también menciones a un reportaje de Jennifer Aniston en Elle en el que llevaba esta marca. El reportaje es de este año. Y bueno, para ser del todo exacta, he encontrado 2 pares de vaqueros de Paper Denim & Cloth en Amazon, pero de premamá: Otra cosa que me hace pensar que se trata de una marca mítica es que la gente que la lanzó está ahora trabajando en otras marcas importantes. Por ejemplo, el nuevo Director Creativo de Evisu se llama Scott Morrison y en su día trabajó para Denim Paper & Cloth.

El señor que fundó la empresa, llamado Chris Gilbert, tiene status de visionario en el sector y acaba de lanzar otra marca fabricada con denim japonés de Kurabo, Resin. Como detalle distintivo, el dibujo de los bolsillos traseros va a cambiar todos los años y el diseño se le va a encargar cada año a un artista “emergente”. Así los vaqueros de la marca se transformarán en un objeto coleccionable.

Pero ¿qué tienen de especial los vaqueros Denim Paper & Cloth? Aparte del denim de alta calidad, los defectos. En los vaqueros de Denim Paper & Cloth cada rozadura o zona desgastada se trataban a mano, durante más de 6 horas, para conseguir un efecto realista. Después de haber leído todo esto sobre la marca, sería mi candidata favorita para ocupar 10% de mi armario, pero vista la imposibilidad de dar con ellos en las tiendas, tengo que quedarme con otra marca.

La segunda candidata es PRPS. Es una autentica pasada. Creada por Donwan Harrell, un loco del denim, se fabrica en Japón (cómo no), en cantidades bastante reducidas, y este es un factor importante de diferenciación. Las marcas comunes se fabrican en China y las premium, en California en su mayoría. Pero PRPS no solo usa denim fabricado en Japón, toda la fabricación de hace allí. Esto hace que el coste sea de 30$, comparado con los 5,25$ de coste para los vaqueros fabricados en China. Para las rozaduras y las partes desgastadas Harrell ha estudiado vaqueros vintage y sus propios pantalones antiguos para ver dónde y cómo exactamente se desgasta la tela. Por eso le hacen gracia otras marcas, con efectos desgastados en partes “poco realistas”. Como en el caso de Paper Denim & Cloth, el efecto desgastado se hace a mano, lo que eleva el coste final de unos vaqueros a 95$.

Así que PRPS lo tiene todo para mi: exclusividad por el número limitado de unidades fabricadas, un verdadero gurú del denim como autor, un precio alto justificado por cosas objetivas, no por estrategias de marketing y costes de publicidad. Ahí van un par de posibilidades:

Me gusta todo, menos los “cuadros” de abajo. Una pena, porque por lo demás me encantan. Pero estoy buscando los vaqueros perfectos. Otros que me gustan mucho, aunque si fueran un poco menos desgastados… Mira, estos están menos desgastados. Pero las tachuelas del bolsillo no me convencen… Son tendencia, eso quiere decir que en un año estarán anticuadas. Es como si Ana Obregón llevara tatuada su edad (en un sitio visible). Creo que estos podrían ser los míos.

PD: Lectura recomendada:

Qué es el fondo de armario (o cómo tenerlo casi vacío)

En el post anterior os decía que pronto os explicaré por qué me he fijado como objetivo tener sólo 10 prendas en mi armario. Todo se debe a un programa de televisión de esos que ponen en Digital +. En el un señor muy famoso en Estados Unidos llamado Tim Gunn, gurú del estilo y presentador de Project Runway, director creativo de Liz Claiborne (de venta en el Corte Inglés) decía que en realidad el fondo de armario no necesita más de 10 prendas:

  1. Un vestido negro básico, también conocido como LBD
  2. Un trench (Pues mira, van a tener razón las revistas de moda, va a resultar que es un must y todo. Por cierto, echad un vistazo a esto.)
  3. Un pantalón clásico
  4. Una camisa / blusa blanca
  5. Una falda
  6. Una chaqueta (blazer)
  7. Vaqueros
  8. Un vestido para el día (llamado day dress)
  9. Un jersey de cachemira (siiiiiii!!!)
  10. Una alternativa al chándal (porque el señor Gunn odia el chándal, pero reconoce que la gente necesita ropa cómoda)

Y si de verdad hay que reducir el armario a lo más imprescindible, se quedaría con tres prendas: un buen pantalón vaquero, una buena camisa y un blazer:

Otra cosa curios y que me ha gustado mucho que dice Tim Gunn es que un persona que tiene un presupuesto cerrado para la ropa acierta más en sus compras porque elimina la compra por impulso y reflexiona de verdad sobre lo que va a comprar.

Bueno, pues este es mi proyecto para el futuro próximo: encontrar la chaqueta, la camisa y el vaquero perfecto. ¿O mejor empiezo por vaciar mi armario?…

Cómo (y por qué) llevar un solo vestido todo el año.

Como os decía en mi post anterior, he tomado la decisión de dejar de consumir ropa y de minimizar el número de prendas en mi armario. Mi objetivo actual es tener 10. Ya escribiré más adelante por qué exactamente 10. En este post en cambio me gustaría hablaros de la gota que colmó el vaso y me ayudo tomar definitivamente esta decisión.

Hojeando (virtualmente) el New York Times (sí, soy así de cool) he encontrado la información sobre el Uniform Project.  Se trata del proyecto de una chica de origen hindú (detalle relevante, aunque no lo parezca),  Sheena Matheiken, que ha decidido llevar el mismo vestido durante 365 días. Para los que se preguntan por los aspectos higiénicos de esta decisión, en realidad no se trata de un vestido, sino de 7 vestidos idénticos.

El vestido del proyecto está diseñado por Eliza Starbuck, inspirado en uno que Sheena ya tenía (y que además era su favorito):

 

vestido negro basico lbd uniform project

El vestido se puede llevar con los botones delante, como en la foto anterior, o con los botones detrá, como en la de abajo:

vestido negro basico lbd uniform project botones detrás

Se puede llevar como chaqueta…

vestido negro basico lbd uniform project chaqueta

…o como blusa, con una falda superpuesta:

vestido negro basico lbd uniform project blusa

Ok, y ahora la gran pregunta: ¿por qué haría alguien algo así? Como dice Sheena, se trata de un ejercicio de sostenibilidad de la moda. Por eso todos los accesorios que utiliza son de segunda mano (vintage para los fashion aware), hechos a mano o regalados por los demás.

Pero hay un motivo más. Como os decía, Sheena es de origen hindú, y como os decía también, es un detalle relevante. El objetivo de su proyecto es reunir fondos para la Fundación Akanksha. Es una fundación que se dedica a ofrecer formación a los niños más pobres de India, los que viven en las calles de las grandes ciudades y que dejan las escuelas antes de conseguir la educación que les podría sacar de allí. Gracias a la fundación, estudiantes voluntarios les ofrecen la formación que necesitan para sobrevivir y salir adelante. El principio de la fundación es invertir en cada niño la misma cantidad de dinero que el estado, 360$ al año, porque entiende que si estos niños no tienen las mismas condiciones de partida, necesitan más para llegar a tener una vida decente. Por todo esto, el Uniform Project accepta donaciones en dinero, que va directamente a la Fundación, o en accesorios, que se usan para los outfits de Sheena, luego se venden para donar el dinero.

¿Por qué me ha llamado tanto la atención este proyecto? Más allá de su contenido solidario, lo que me ha gustado es el ejercicio de “minimalismo existencial” (me lo acabo de inventar, no busquéis qué significa). Quiero decir que tener y usar menos cosas te hace la existencia más fácil, te quita menos tiempo para el mantenimiento de tu parque de posesiones (ITV para el coche, tintorería para la ropa, para no hablar de plancha y botones perdidos, pasar el trapo por los recuerdos de viaje, ordenar libros y papeles……….). Por otro lado tener pocas cosas te obliga elegir bien. El vestido me parece una verdadera obra maestra de diseño: versátil, de buena calidad, adaptada a los gustos y necesidades de la persona que la usa. Y, finalmente, tener pocas cosas te obliga a ser más creativo. Porque, como decía alguien importante, una obra está lista no cuando no se le puede añadir nada más, sino cuando no se le puede quitar nada más.

P. D. Si tenéis algún accesorio o prenda que no usáis, la podéis donar al proyecto. Si sois diseñadores de accesorios, también lo podéis hacer y daros a conocer en EEUU. Y si os sobran 10 euros, seguro que os lo agradecen. De momento han conseguido donaciones por 28.622$.

 

Por qué he dejado de escribir

Si las 3-4 seguidoras que puedo tener se preguntan por qué he dejado de escribir, aquí tienen el motivo: jugar a tener toda la ropa del mundo es aburrido. De verdad. Por el mismo motivo dejé de jugar a los Sims en su día. Como sabía el comando para darles cantidades infinitas de dinero, el juego se reducía a crear unos Sims guapos, construirles una casa chula y amueblarla con todo el lujo posible. Cada nueva extensión del juego me duraba como una semana.

los-sims-2-bon-voyage

Y mis juegos con Polyvore me llevaron a lo mismo: un empacho. Cómo entiendo ahora a Paris Hilton. ¿Qué gracia tiene tener una chaqueta Chanel si puedes conseguir 100? Y los bolsos de Hermes tampoco tendrían la misma gracia si me pudiera comprar uno todas las tardes. La gracia se la dan las dificultades para conseguirlos. Así que menos mal que no soy millonaria.

lomana campestre

Entonces, ¿a qué voy a jugar ahora? Después de reflexionar profundamente sobre mi relación con la moda he decidido lo siguiente: dejo de consumirla. Definitivamente. Prohibida la entrada en Zara (tampoco entraba tanto), Mango y Massimo Dutti (mi tienda favorita, soy una sosa). Porque con el dinero que me he dejado en estas tiendas en los últimos 3-4 años podría haber conseguido una bonita colección de ropa de diseño por valor total de unos 15.000€ o incluso más. Mi armario cerraría mejor, mi zapatero no daría miedo y a mi no me entrarían ganas de donarlo todo a la parroquia de vez en cuando.  Tendría unas 15 – 20 prendas, pero ¿de verdad necesito más?

uniform project

En mi vida anterior (no en la que me dejaba la pasta en Massimo Dutti, dos  vidas antes) mis ingresos mensuales variaban entre 300 y 400€ y aún así era capaz de vestir bien y con más imaginación que ahora. Tenía un par de zapatos, uno de sandalias y uno de botas y estaba tan feliz. No necesitaba ni zapatero. Mi ropa cabía en un armario de 2 puertas, y eso que lo compartía con mi madre. Y nadie habría dicho que no vestía bien.

Lo dicho, a partir de ahora dejo de consumir moda. Me da igual que en Topshop hay una copia casi perfecta de Balmain o que en Zara han conseguido reproducir la chaqueta de Stella McCartney. No necesito saber cuales son las últimas tendencias. Me ponen nerviosa, me dan ataques de ansiedad, me hacen pensar que debo salir corriendo para el centro comercial más cercano. A partir de ahora empiezo a coleccionar ropa. No quiero tendencias y lo último, quiero valores eternos que envejecen bien. Quiero algo que le pueda dejar en herencia a mi hija / nieta / sobrina (de momento sólo tengo sobrinas). Quiero que dentro de 20 años lo que he ido comprando se transforme en vintage, no en trapos viejos que se deshacen en la mano. Quiero que el dinero gastado en ropa sea una inversión (o sea, que siga teniendo valor y a lo mejor incluso aumente), no un despilfarro.

Chanel medias rojas

Fácil, dirían algunos. Con dinero no es difícil conseguirlo. Pero no creo que el dinero sea el principal problema. Como os decía, en los últimos años me he gastado lo que valen varias chaquetas Chanel (unas 6 creo) en chorradas de las que ni me acuerdo ya. Por eso me resulta triste leer en foros, blogs y comentarios cuando las chicas dicen que nunca podrán permitirse una prenda de diseño. Nuestro querido Inditex facturó en 2008 10.407M€. Mejor dicho, nosotras, entre todas, nos gastamos10.407M€ en las tiendas de Inditex en 2008. Eso son más de  4 millones de chaquetas Chanel.  Así que no me digáis que no podemos.

Lo difícil es lo otro:

  • Ser coherente y cumplir con lo prometido. Y no es fácil cuando te tragas 20 blogs de moda al día.
  • No comprar lo que no me voy a poner nunca o muy poco, por muy bonito que sea.
  • Encontrar marcas en las que vale la pena invertir. Por ejemplo, ya se que un Chanel o un Hermès son para siempre. Pero me encantaría encontrar otras marcas donde el saber hacer, la calidad, el trabajo artesanal son igual de importantes. Y si son poco conocidas, mejor. La exclusividad no es sólo cuestión de precio. Espero que las (pocas) que visitáis este blog me podréis ayudar en identificarlas.
  • Decidir las piezas en las que invertir. Por ejemplo, las malditas sandalias de tachuelas de Balmain son un capricho de temporada o seguirán teniendo valor en 10 años (algo me dice que son un capricho, pero ¿qué se yo?). Aquí también espero poder contar con vuestras opiniones.

Es posible que la lista de reglas vaya aumentando con el tiempo, pero de momento estas son mis reglas para los próximos meses.

Look para trabajar o “fashion dress”

Este vestido lo tengo en la recámara desde hace unos meses. Me gusta mucho y es muy “tendencia”. Quiero decir, tiene drapeados y es de un color que se puede llamar “nude”, ergo… Pero es otro vestido difícil de colocar. Al ser de punto, no es exactamente de fiesta. Salir así a ver una peli es un poco exagerado. No parece muy práctico, aunque tiene pinta de cómodo. Ahora ya sabéis qué es un “fashion dress”: bonito, llamativo, tendencia, pero que a una persona normal y corriente le es difícil encontrarle un sitio en su vida normal y corriente. Pues nada, para trabajar. No es una elección muy evidente la de ponértelo para ir a la oficina, pero el traje de siempre es muy aburrido. Y un vestido un poco más especial alegra la vida.
look otoño

Otro look para trabajar y más declaraciones de intenciones veraniegas

Hoy os presento este nuevo look (o es un outfit?) para ir a trabajar. Tengo que reconocer que tengo una especial debilidad por los vestidos azules con lunares blancos. Me recuerdan una época de mi vida que coincidió con el “Don’t speak” de No Doubt. Si os acordais, Gwen Stefani llevaba un vestido azul marino con lunares blancos. Y si no os acordais, aquí está el vídeo:

Viendo los desfiles de este año y repasando las revistas de moda creo que es un look que encaja perfectamente en las tendencias declaradas del momento, hasta el pintalabios rojo. Por otro lado, creo que es un tipo de vestido que se llevará siempre: es cómodo, relajado y elegante a la vez.

Y ahí va mi propuesta de hoy, con su vestido azul de lunares correspondiente. En cuanto a mis declaraciones de intenciones, además de hacerme con una colección de vestidos de verano para el año que viene, he decidido dejar de comprar ropa cómoda que no me favorece y empezar a comprar ropa cómoda que sí me favorece. Este vestido azul entraría en esa categoría.
polka dots